por FRANCISCA ROJAS

Los síntomas físicos pueden darnos pistas de una situación que ha surgido fuera de lo físico, es decir, una puerta que nos permite conocer y ordenar temáticas que quedan fuera del alcance consciente, y que buscan ser resueltas.

Hasta no hace mucho, existía la noción de que las enfermedades eran de índole exclusivamente física, y sólo en algunos casos (especialmente en la enfermedades claramente vinculadas al estrés emocional), podían clasificarse como ‘enfermedades psicosomáticas’.

Sin embargo, debido a las investigaciones en campos como la Neurociencia, la Física, la Biología Celular, entre otras, podemos evolucionar esta antigua idea, y así concebir que TODO en nuestro cuerpo-mente funciona al unísono, que todo minúsculo espacio del cuerpo recibe, emite y contiene la información de lo que pasa en cada sitio del gran espacio del cuerpo-mente y su relación con la Vida, y que la parte física del cuerpo-mente simplemente hace la expresión material de lo que pasa en las esferas menos visibles, es decir, no físicas del mismo.

Desde esta perspectiva, en la enfermedad aparentemente física confluyen también de manera automática (no consciente) la vivencia, la experiencia previa, las emociones, pensamientos y creencias tanto propios como del entorno familiar y cultural, el entorno ambiental en el que la persona habita, es decir, todo lo que hace propicio que una parte del cuerpo “se ofrezca” a expresarnos que algo pasa.

Un concepto positivo y ampliado de enfermedad y/o síntoma, nos permite dejar el modo automático y así dar paso al modo consciente de estar en la Vida, mediante el cual podemos crear la realidad y el futuro tanto del cuerpo como de la Vida en general, en lugar de resignarnos a decir “he tenido la mala suerte de…”, “la vida me ha tratado de este modo”, “una persona tan buena no merece un destino tan terrible”…

¿Y cómo se hace…?

Cuando tenemos delante una enfermedad o síntoma, tendremos en cuenta que ésto es sólo la señal material de que algo en otra esfera está buscando encajar, o está pendiente de solución. En este sentido, una solución completa requiere tanto ayudar al cuerpo a restablecer su salud mediante tratamientos físicos, medicamentos o remedios, así como mirar otros factores que convergen en una persona, tales como:

  • La situación general de vida previa a la enfermedad (es previa, teniendo en cuenta que la enfermedad es un resultado de algo. La situación previa es exactamente el escenario previo a la enfermedad, aún nos parezca algo cotidiano. Es decir, no necesariamente puede estar ligado a un tema visiblemente difícil).
  • Identifico cuáles son los temas que podrían tener que ver con esa o esas situaciones previas a la enfermedad.
  • Observo qué tema/s de los que he identificado dentro de esta situación me producen:
  • Algún tipo de emoción (cualquiera, no es necesario que sea algo dramático o extremo, es simplemente rememorar qué sentimientos se generaron en mí ante tal situación y ante tales temas, sean estos positivos, negativos o neutros)
  • Algún tipo de pensamiento o creencia identificable (esto es qué pensamientos o ideas me traen el/los temas identificado/s: puede ser que me traigan un recuerdo, o que estén asociados con alguna vivencia, a una idea sobre sí mismo o reflejada en otra persona)
  • Algún tipo de acción (relacionada o producida en torno a esa situación)
  • Alguna sensación de que esto ya se ha vivido otras veces (en la propia vida, o en la familia), o de que algo se repite (síntomas, enfermedades, vivencias, maneras de enfrentar determinados temas, etc.).

Podemos añadir a esto otros factores como la transmisión de determinada enfermedad por generaciones, la alimentación, el entorno humano que nos rodea, el entorno ambiental en el cual nos desenvolvemos y lo saludable o no que éste pueda resultar.

Tener una idea clara de estas causas de la enfermedad, nos permite obtener una solución mucho más completa, puesto que podremos ayudarnos en dos direcciones:

  • En el sentido físico ayudaremos a que la enfermedad y sus síntomas se extingan.
  • En el sentido no físico (psíquico, emocional, familiar, energético, etc.)  nos habremos movilizado para tener una noción consciente del mensaje que aporta la enfermedad, y por lo tanto, tendremos la vía para trabajar sobre la/s fuente/s de origen real de la misma.