La Consciencia eterna abre el Gran Ojo (CORE) y se manifiesta como Tiempo, por tanto Espacio.
La Consciencia eterna se contrae en forma de Bebé humano, que cuando madura abre el Ojo y el Tiempo se contrae en un Ahora, y por tanto el Espacio se contrae en un Aquí.
Esta Consciencia eterna contraída como Tiempo-Espacio, que en el Bebé se contrae a su vez en Ahora-Aquí, los padres la identifican con el tierno cuerpo y sellan la contracción con un Nombre.
“Conócete a Ti Mismo” inicia el camino de vuelta, pues conduce a “Quién Soy” pasando por “Qué no soy”, y así las sucesivas contracciones, es decir, identificaciones, se van disolviendo para que el Recuerdo del Origen avive el Anhelo del Reencuentro.